domingo, 14 de octubre de 2012

HAGAMOS UN VIAJE DE CULTURA UNIVERSAL.


LOS MOÁIS, MISTERIO SOBRE MISTERIO.
Los moáis muestran sus cuerposPor: citynightsmusic.blogspot.mx
Siempre ha sido un misterio el cómo, cuándo, por qué y para qué de las cabezas de piedra volcánica de la Isla de Pascua (Rapa Nui según la nombraban sus pobladores originales), gigantes, alineadas y mirando hacia un punto en el cielo. Probablemente un secreto, el de estas esculturas, completas, que esté sepultado en lo más profundo de la memoria ancestral de los habitantes originales de esta isla, la más aislada de todas la que conforman la Polinesia.
Están labradas en una única piedra toba (cada una) del volcán Rano Raraku, lugar en el que aún quedan alrededor de 400 más en diferentes fases de terminación. Ahora, sin embargo, el misterio se hace mayor al descubrirse que las cabezas desperdigadas por toda la isla tienen cuerpo, manos pies y hasta sexo, sólo que hundidos bajo tierra. Y todavía un poco más enigmático, o para hacer más arcano el descubrimiento, se encontró que una de las ciclópeas esculturas presenta una gran cantidad de escritos en forma de petroglifos labrados en todo su cuerpo.
Para muchos, éste es el descubrimiento arqueológico más relevante de lo que va de este siglo XXI, porque aunque no arroja, hasta el momento, nada sobre el origen de las monumentales moáis (escultura en lengua rapanui), derrumba hasta sus cimientos la teoría de cabezas y sólo cabezas.
En 1995 la Isla de Pascua, en especial el Parque Nacional Rapa Nui, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, para preservarlas lo mejor posible. Ya en ese momento se sabía que originalmente los gigantescos moáis llevaron tocados o sombreros de piedra roja que pesaban unas diez toneladas, esculpidos de una roca procedente de otro volcán, el Puna Pau, y también que en las cavidades oculares de las esculturas había ciertas placas de coral que simulaban los ojos.
Sin embargo, el reciente descubrimiento era algo que ni siquiera pasaba por la mente de los investigadores y arqueólogos. Por ello, y siguiendo la línea de buscarle explicación a todo aunque no haya el menor indicio real de lo que se plantea, se adelanta la teoría de que los cuerpos enterrados se deben a que la isla fue barrida por un gigantesco tsunami en tiempo remotos. Eso explicaría, según los teóricos de la gran ola, no sólo que las gigantescas cantidades de sedimentos dejaran solo las cabezas fuera de la tierra, sino también la causa del abandono de las figuras a medio terminar en la cantera, y de la desaparición de la misma cultura que las creó.
Y la otra opción, es más bien una pregunta que ronda en la cabeza de los investigadores es la de: ¿Acaso los moáis fueron “sembrados” con la intención de que sólo emergiera su cabeza? Y de ser así, ¿cuál podría ser la causa o razón?
Ni la hipótesis del tsunami, ni la pregunta  han tenido hasta la fecha elemento que lo sustente en el caso de la primera, y ni idea al respecto de la razón que pudiera indicar el motivo por el que fueron enterradas ex profeso. Lo que sí se sabe, es seguro y se ve a simple vista, es que un nuevo misterio se agrega a todos los que hasta las fecha envolvían a las impenetrables moáis, las estatuas de piedra que miran incansables un punto fijo en el infinito cielo… el mismo para todas la pétreas miradas.  

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