lunes, 24 de enero de 2011

SALE CON UNA OREJA DE LA "MÉXICO" EL PANA.


El Pana Oreja, Talavante faenas pinchadas y Saldivar Oreja, ante buen encierro de San Isidro.

lamexico.com

“El Pana” Oreja por faena a su estilo llena de detalles de arte e inspiración premiada con una Oreja. Talavante frustra tres faenas de orejas por pinchar. Y Saldívar corta Oreja con valor y hondura.
Y si el Pana cortó una merecida oreja al terminar de media estocada, dando dos vueltas triunfales, la primera a paso lento con la oreja y la segunda muy a la antigua a toda prisa, entre el beneplácito de un público que acepto su faena en medio de un vendaval y le apoyo con su segundo toro que fue el lunar del encierro sin responderle al brujo de Apizaco, quedando en solo algunos momentos de interés, terminando pronto.
Y en el caso del matador español Alejandro Talavante, ha realizado tres faenas muy toreras, con valor y dimensión, empezando con su primero al que le hiso lo que quiso e incluso hubo un momento en que se contagio de El Pana, con desplantes y olvidándose de sus avíos para disfrutar de su faena. Todo bien, es un gran torero y así lo proclamaron en los tendidos con el consagratorio grito de ¡Torero, torero! pero cuando tenía mínimo dos orejas ganadas, se dio a pinchar y perdió como en su anterior actuación las orejas. Igual o mejor con su segundo toro al que fue metiendo a su muleta a tal grado que mostro además del valor y técnica, dominio para someterlo y llevarlo bien prendido a su muleta, para sacarle faena por ambas manos que le fueron coreadas fuertemente y de nuevo cuando tuvo las orejas, pincha y pierde los trofeos. El público le pido que regalara un toro y de nueva cuenta con este mostro su buen toreo, ahora solo con la muleta pues der capa no se dejo ver excepto con un remate pinturero. Faena para oreja, habiendo sido principalmente de valor y aguante, pero de nuevo pierde otra oreja por la espada y queda su salida entre aplausos solamente, habiendo tenido solo dos salidas al tercio. Este joven matador español, puede ser un torero hecho para México.
Y el joven matador Arturo Saldívar, no se quedo atrás, mostrando oficio, valor y decisión, algo que les ha faltado a otros de sus colegas mexicanos. Saldívar ha realizado dos faenas de mucho mérito, bien en su primero y mejor con el que cerraba plaza, al ,que por cierto brindo al Pana y le ha realizado una gran faena, ahora sí con series de cuatro y hasta cinco pases, saliéndose de aquellas series cortas de dos o tres pases muy a la española, viéndose mejor con este toro, al que le saco pases de largueza y temple, además de entenderlo para realizar toreo variado ya por bajo o en toreo por alto, llevándose tremenda voltereta, pero sin aspavientos, volvió a la cara del toro para despacharle y obtener una merecida oreja.
Bien por Arturo Saldívar que se ha metido en el ánimo del público y ere estar en otros carteles en esta misma temporada, pues hay en este joven espada una futura figura del toreo. Al tiempo.
Destacaron los subalternos Diego Martínez que salió al tercio por dos buenos pares de banderillas y los picadores Efrén Acosta López y el español Miguel A. Muñoz, que fueron ovacionados.

Jacobo Zabludovsky

Premiar y no premiar

El Universal de México.

MADRID.— El premio a los políticos se declaró desierto.Las dos grandes organizaciones de periodistas españoles, que cada año premian a los mejores del oficio y a quienes destacan en otros como la economía, la política y los deportes, consideraron que la labor de los políticos no merece ningún reconocimiento, por “la incapacidad de todos los dirigentes políticos de llegar a un consenso o fórmula para gestionar la actual crisis económica, financiera y social”.

La fiesta había comenzado en medio de la alegría de los triunfos, en una sala transparente del Retiro, con un público representante de la cultura y la inteligencia españolas. Comenzó con palabras de Carmen Enríquez, presidenta del Club Internacional de Prensa, quien después de la obligada bienvenida vació el jarro de agua más fría que la temperatura del Madrid de enero: “...Son ya 3 mil 500 los periodistas que han perdido su empleo en los últimos dos años... el periodismo tradicional está en crisis y nadie sabe cuál es la solución ni cómo va a terminar esto”.

Lo inesperado subió de tono cuando tomó la palabra Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, y decidió, político fino de la nueva generación, no nadar de muertito sino agarrar el toro por los cuernos: “Esta llamada resulta urgente y provechosa... debemos tomar nota del motivo de censura que supone declarar desierto este premio... ser plenamente conscientes de que hay una demanda de la sociedad, de que ese reproche... no llegar a un consenso... es el que se nos hace este día a la clase política... me corresponde ser plenamente consciente de que hay una demanda para que en momentos de gravedad existan respuestas que, por encima de las diferencias ideológicas, articulen una confianza para toda la sociedad. Soy plenamente consciente de que... hay determinados momentos en los que la recuperación de esa confianza... exige que haya una superación de esas propias diferencias”. Terminó don Alberto, del Partido Popular, incluyéndonos: “Hoy, ni políticos ni periodistas están a la cabeza de la popularidad ni de la estima de los ciudadanos. Pero yo, de este acto de esta noche, me llevo una lección aprendida, porque creo que quizás alguien nos ha dicho por qué”.

Aprovechó su turno Alfredo Pérez Rubalcaba, vicepresidente del gobierno, del Partido Socialista en el poder, para no dejar sin respuesta al alcalde: “Seguramente merecemos los reproches... no digo que no... cuando dejan ustedes nuestro premio vacante tengo la certeza, y esto es lo peor, que sintonizan un extendido sentimiento de nuestra sociedad... no siempre es culpa nuestra... la gente está muy preocupada y lógicamente no aplaude a sus responsables... tomo nota (de lo que dijo Alberto) como una llamada de atención a todos los políticos... soy de los que pienso que en este momento de incertidumbre la política es más importante que nunca... finalizo mi intervención hablando de excelentes noticias como que España ganó el Mundial”.

Una manera efectista de terminar una parrafada política, pero es que, además, ahí estaba Vicente del Bosque, recibiendo su premio como seleccionador del equipo campeón de la Copa Mundial de futbol. Habló del enorme esfuerzo de los deportistas que pudieron, a pesar de su entrega, haber perdido como perdieron uno de los juegos. “Sin duda, si no hubieran ganado, no estaría yo aquí”.

El premio de Jorge Semprún lo recogió Miguel Ángel Aguilar, presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera, quien se calificó de “chico de los recados” de su amigo enfermo en París. Entre los presentes estaban Plácido Arango, presidente del Real Patronato del Museo del Prado, quien esa mañana había hablado con Semprún; Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Príncipe de Asturias, y Rubén Vigil, jefe de prensa, llegados desde Oviedo; Lucio Blázquez, uno de los personajes más populares de Madrid, subió de la Cava Baja; Bernardo Graue representó al embajador mexicano Jorge Zermeño; Federico Sánchez Aguilar, presidente de la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión; José Gárate, de su Castilnovo en Cáceres, y como dicen los cronistas españoles del corazón: un largo etcétera.

Francisco Javier Rojo, presidente del Senado, me entregó mi premio con palabras afectuosas. Con el premiado Consorcio del Bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812 hice cita para vernos el año próximo en el Zócalo, oficialmente plaza de la Constitución en honor de aquella “Pepa”, apodo que ganó por haber sido promulgada el día de San José.

Una fiesta de periodistas que rebasó al gremio y se convirtió en acto político de crítica y autocrítica, atribuciones que, por otra parte, caracterizan al buen periodismo de nuestra época.

Y estamos de regreso en casa

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