viernes, 13 de agosto de 2010

BIENVENIDOS A "LA NOCHE EN QUE NADIE DUERME"

Fé, amor y devoción a la Santísima Virgen de La Caridad, se manifiesta una vez más en la solemne procesión de:
"La Noche que Nadie Duerme"

Una tradición única que sólo puede vivirse, en el "Pueblo Mágico" de Huamantla.

! Bienvenidos !

















FIESTA Y TRADICIÓN TAURINA EN LA CORRIDA DE "LAS LUCES"
EN EL COSO HUAMANTLECO.

Aquí, la crónica especializada, de quien ha sido testigo de éste evento.

Jaime Oaxaca.- ¡La noche que nadie duerme!, es como se conoce, precisamente, la noche del día 14 de agosto en la ciudad de Huamantla, Tlax., porque a partir de las 12:00 de la noche se realiza una procesión en que la Virgen de la Caridad es paseada y venerada por las calles del lugar, mismas que son adornadas por las famosas alfombras de flores y aserrín. Dicha procesión se termina ya entrada la mañana del 15, día de la virgen, la Virgen de la Caridad que es la patrona del lugar.

La peregrinación es multitudinaria. El gentío está compuesto por lugareños, huamantlecos que viviendo fuera de su ciudad hacen hasta lo imposible por regresar el día 14, turistas nacionales y extranjeros; en fin, nadie duerme esa noche

Desde hace algunos años se realiza una corrida la popular noche, pero de tres años a la fecha dicho festejo tiene tintes muy especiales, conociéndose desde esa fecha como ¡la corrida de las luces!

La característica es que, antes del paseíllo los matadores y cuadrillas, acompañados del obispo de Tlaxcala y personas de alguna congregación religiosa católica, dan la vuelta al ruedo llevando una escultura de la patrona del lugar.

Se apagan las luces artificiales, se encienden las velas que a cada aficionado le fue entregada gratuitamente en la entrada y así, con esas luces se efectúa esa singular vuelta al ruedo aderezada con el fondo musical del Ave María cantada con mucha devoción pero en ritmo de flamenco.

Evidentemente en una población famosa por sus alfombras, el ruedo de la plaza de toros la Taurina lucía una alfombra multicolor

La piel se enchina, la devoción está a flor de piel, las lágrimas de algunos asistentes son disimuladas con la complicidad de la tenue luz de las velas. Quien no se emociona con esto es que no tiene corazón, me dijo Rafael Ortega, es un momento de reflexión, de encontrarse con mucha gente, pero sobre todo con uno mismo.

Esa ceremonia representa el mestizaje en todo su esplendor. Una ciudad cuyo nombre viene de la lengua náhuatl que significa lugar de árboles alineados, venerando una deidad de una religión traída por españoles, en un espectáculo que también ellos trajeron a estas tierras.

No es común que el amor y fervor a la virgen se exprese con ovaciones, pera dada las características en que se encuentran los feligreses así se hace; no obstante, no se captan esas expresiones como algo irrespetuoso o fuera de cacho.

Al salir de la plaza la gente encuentra las calles iluminadas, las tradicionales alfombras ya pueden ser admiradas; esas alfombras que han logrado que la Secretaría de Turismo nombrara a Huamantla, uno de los 35 pueblos mágicos del país, por conservar su riqueza cultural.

La gente sale dispuesta a cenar, a admirar esos primorosos tapetes por lo que ha de pasar la virgen, el andar es lento, no importa, es la noche que nadie duerme.


No hay comentarios: